He lamentado cosas, pero ni un sólo día de los que pasé con ella.
Black eyed María, no more

Comme je vais à cacher et je vais recouvrir le tout avec des feuilles entières de fluides de vous laisser aller.

Un poema a medias tintas serán letras borroneadas, una pluma que te ofrece homenajes a la nada, entera dame tu boca, no la mitad de tus labios que me endulzan con sus besos, y me escupen con agravios.
"Si un día la vida te arranca de mi lado, si murieras lejos de mí; no me importaría si no me amas, yo también me moriría."
Para que nada nos separe, que no nos una nada

23.10.10

Me di vuelta como un panqueque, y creo que el entorno sufrió más que yo. Me empezé a sentir sola, y la soledad, como la humedad, me pone los pelos de punta. Mi cabeza empezó a dar vueltas, y yo gritaba stop, pero me parece que no podía reconocer que me estaba volviendo un poco más loca de lo que era. Al menos no estaba en peligro, no todavía. Se supone que estoy en la edad donde tengo un vaivén de pensamientos, una hamaca de Italpark rebotando en mi cerebelo y haciéndome imposible seguir remando la canoa. Me agarraban ataques de pánico y todo lo que hacía me daba pena, como si ya todo me diera igual. Me daba igual, pero yo me callaba la boca. Era como vivr en un quinto piso, dónde podés ver a todos, pero no sos percatada por nadie, cosa que yo hacía bien porque parecía que mi idea de ser invisible había empezado a funcionar, justo cuando no tenía ganas de esconderme. Los de abajo ( me siento realmente imperial usando este concepto) se volvían hacia mi como si lo que yo dijiese estaba bien y lo que pudiera ocasionar sería, de todas formas, culpa mía. Era pegajoso y hasta nauseabundo el miedo que me invadía, porque no quería ser la que sobraba del plato, no por un tiempo. Me decidí muchos días después a atacar a los débiles, a mi estómago, a mi neurona nodriza. Antes de que mi monólogo interno diera su misa y procesión, la carrera de volverme perfecta, flaca, y sentirme bien ya había comenzado. Recapitulé en quince minutos vertiginosos mi pasado, como si todo se arreglara de pronto al ver que mi vida había sido un tanto triste, y no feliz, como me obligaba a pensarla. Basta! basta de compañeros idiotas, de familiares angustiados, de balanzas en mal estado, de livings impecables, de madres sobreprotectoras, de pelos en el jabón y de excursiones a Glew. BASTA. Soy una piba bien, ¡quiero verme y sentirme como tal! - estaba un poco, un poco equivocada. Y así inventé una historia nueva para que una diosa extraña usurpara mi vida. Encontré ritos satánicos en su nombre, con dietas para morirse y relatos de sus seguidoras que me ponían la piel de gallina. Estaba en contacto con lo peligroso, lo detonante, lo que siempre había odiado. Igualmente, aunque no quería hacerme cargo de mis defectos, seguí su camino. Yo pensaba que a fin de cuentas yo iba a ser la que pusiera el punto final, yo iba a decidir que aire respirar y no me iba a dejar acobardar aunque me sintiera un shopping con el cuerpo de vidriera para que el mundo viese el infierno que se vive, aunque ni siquiera lo aparente. Me volví autista en mis reclamos, fría, insolente. No podía controlar mi genio, y estudiar era lo único que me salía del todo bien. Odiaba oir la frase absurda de ¿Qué tenés para comer? o algo por el estilo, sabiendo que de mi boca se había esfumado hace tiempo, y que con solo escucharla un escalofrío de culpa me recorría entera, de alto y de ancho. La verdad, prefería desayunar margaritas y dormir en el pasto, susurrando levemente para que las hormigas y los bichos bolita se convirtieran en mis confidentes. Era triste ser tan insignificante, y vivir como un sapo de otro pozo. Ahora que recapitulé mi historia, decidí que la vida quiere ser vivida, y no tirada al tacho, como yo la soñaba.