Comme je vais à cacher et je vais recouvrir le tout avec des feuilles entières de fluides de vous laisser aller.
Un poema a medias tintas serán letras borroneadas, una pluma que te ofrece homenajes a la nada, entera dame tu boca, no la mitad de tus labios que me endulzan con sus besos, y me escupen con agravios.
"Si un día la vida te arranca de mi lado, si murieras lejos de mí; no me importaría si no me amas, yo también me moriría."
Para que nada nos separe, que no nos una nada
1.4.12
El día que me fui lloraste, y yo lloré. Había comenzado a olvidar cómo se camina por las calles y en mi vértigo de ciudad me subía a los postes de luz. Tuve que llevar mi vigilia y mi sueño al techo de mi habitación.
Te escuché llorar sobre las terrazas , saltando de una a otra y lamenté no haber podido satisfacer tus fantasías Mary-Poppinescas. Lo mucho que nos quisimos sólo lo sabemos nosotras.
19.3.12
No tendrá otro recurso más que aplicarse en olvidar la inmensidad bruta, que le aplasta y le ignora. Repudiando el vértigo estéril de lo infinito, sordo al aterrador silencio de los espacios, tratará de volverse tan incósmico como inhumano es el universo; bravamente replegado sobre sí mismo, se consagrará humildemente, terrestremente, a la realización de sus mezquinos designios, en los que fingirá poner la misma seriedad que si apuntasen a fines eternos.
16.3.12
12.3.12
En aquellas noches en las que parece que no tenés a nadie, en las que cualquier luz ajena parece más fuerte y cálida que la tuya, me voy a acercar a tu ventana y a decir que el mundo no es un buen lugar para quedarse. Y haremos jazz con nuestros cuerpos, buscando inspiración en las sombras que se reflejen en la pared, en el aire que entre por la ventana.
5.3.12
"A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa." Dijo Edgar Alla Poe.
Pero lo cierto es que luego de decirlo, no tenía nada mejor que ofrecerle. No conocía juegos de nombres sobre copas o cócteles, no sabía que el hígado es órgano soberbio, o cómo se hacía de una vez un whisky on the rocks, así que la muerte se sirvió a sí misma apoderándose del tetra brik de vino y mirándole a la cara estuvo delante de él, sentada en aquel sucio sillón y no habló hasta terminarse el vino a conciencia, para luego dejar caer delante de sus pies el sucio cartón mojado y con expresión agria eructar entre lágrimas.
No es que fuera uno de sus principales enigmas sin resolver, y la verdad que nunca le había quitado el sueño, pero todas las veces que la imagen de La Muerte le había alcanzado su mente, la había imaginado como un conjunto de huesos y ropajes negros.
Y lo que había empezado como un eructar de lágrimas y sollozos se convirtió en un horrible y agudo llanto, como de criatura desamparada. Se tiró al suelo, pateó los muebles, se mordía los puños y se arrancaba el pelo que caía inerte sobre la alfombra. Su tristeza era tan horrible que sobrepasaba la enfermedad y la locura y en los umbrales de la inmolación, cualquiera diría, si no fuera que se trataba de la misma muerte, que aquella se estuviera muriendo quemada por el fuego de mil infiernos.
El llanto se incrementaba, úlceras de sangre le salían por la boca. Se arrancaba la piel, arañaba el techo.
- Dejá de llorar, decime algo, mátame si es necesario, pero lo mejor que podemos hacer es que yo cierre mi boca y que vos la abras.
Y sí, ella abrió su boca y de ella salió sangre y lágrimas y pronto la sala estaba empapada y la humedad se apoderaba de aquel lugar. Se aproximó a ella y le tapó la boca, la inmovilizó y la sentó en el sofá.
Entonces ella se secó las lágrimas con la mano, delicadamente como si se hubiera tratado de un pequeño llanto o algo de arena en un ojo.
Entonces habló y los relojes se pararon. Fuera en la calle nada ocurría. Los coches estaban quietos, los faroles medio fundidos o se apagaron, o terminaron con su tembleque indeciso.
Entonces contó horribles historias, tan tristes que producían vómito, porque las lágrimas serían una acción demasiado estúpida para algo tan terrible.
Ni la muerte de una madre ante los ojos de un niño, ni la violación de la inocencia en cualquier parque, ni la ruptura de algún globo que prometía un futuro mejor en las manos de su joven dueño. No encontró nada tan triste. No había amor tan tremendo, no había ópera o obra que hablase sobre algo así, producía sentimientos que no se habían inventado aún. Sin dudas era La Muerte la que hablaba, porque nadie podría estar vivo tras sufrir lo que ella decía haber sufrido.
Él, aún de rodillas en el suelo, no hubiera levantado su cabeza de no ser porque la joven Muerte se había callado.
Su sonrisa residía en alguna parte tras sus labios que pedían a llantos ser tocados. El pensó que La Muerte, el día que la tuviera delante, le produciría todo tipo de sentimientos, pero no lascivos o eróticos, luego de que su pluma se hiciera verso entre las historias que ella sólo podía contarle.
Sí, murió. Pero no de una forma triste y aburrida como él llegó a pensar. Fue un suicidio, como a él le hubiera gustado. Algo bueno de verdad. Algo tan bueno que debería morir justamente después de haberlo probado.
La Muerte se despertó a la mañana siguiente. Sus romances nunca durarán. Nunca se casará, nunca despertará.
29.2.12
Eran un triste amor de verano, acostumbrados a besarse porque no había nada mejor que hacer. Rozándose porque el tiempo libre los obligaba a mantenerse ocupados.
Prometieron amarse el próximo verano, soñando con lo hermoso que hubiera sido conocerse en un invierno tan frío que causase dolor y punzadas en los pies, nariz roja y pelo mojado. Sucedió un verano, ymenos mal que fue un verano, sino en este tiempo el uno sin el otro estarían perdidos, perdidos en sus voces de lluvia, deseosos de encontrar otro paraguas sin saber cuándo podrá volver a abrirse.
21.2.12
Ahora el mundo no es un recital de poesía fracasada, ahora la poesía se vende en cajas de cuatro. Y recuerdo tus malas poesías en las que me pedías que nos envasáramos al vacío mientras lo hacíamos. Y llevabas junto a tus monedas una libreta negra llena de hojas amarillas que se esparcían por los costados.
Después, cansada de nuestros paseos de madrugada, me tiraba en el sofá y me quitaba las botas y te confesaba que jamás me había sentido tan acompañada, y sonriendo respondías:
- Yo no quiero escucharte hacer poesía.
18.2.12
Y ahora durante los experimentos de leer-poesía-con-jazz me di cuenta que todo es blues, bendito blues que entra en los oídos de todos aquellos que odian la poesía perfecta. El blues es para improvisados, era para nosotras cuando amábamos el nudo y odiábamos desenlazarnos. Pero ahora ya no estás y sólo dan contra la puerta sones de un pop despreciable.
So set fire to the rain.
So set fire to the rain.
14.2.12
Para quién están hechos los domingos?
Para ella seguro que no. Contemplando sus desnudos pies desde la cama se preguntaba por qué los domingos tenían esa horrible cara emocional, sentimental, particular y propia, que la obligaba a vagar por la casa arrastrando los pies. Desnuda porque ninguna ropa le sentaba bien. Sola porque nadie era capaz de hacerle olvidar el dìa en el que vivía.
Intentò todas las soluciones posibles para divertirse y volver amable este dìa. Hacìa fiestas, pero el tipo de arriba se quejaba. Salía a pasear pero algo se lo impedía. Fue un 13 de febrero que se prolongó hasta la muerte del 14, y por aquel entonces la nieve caía tan fuerte que quemaba las manos y por eso se necesitaba de alguien que supiera cuidarla.
12.2.12
11.2.12
Algunos días de lluvia me asomaba a fumar un cigarrillo y ella también estaba fumando. No le importaba que la lluvia se colase dentro de su casa. Entonces movía su cabeza y yo lo interpretaba como un saludo cordial. Fumadores, apartados, excluidos. Fuera de los cafés, fuera de los cines. De tanto excluirnos no nos sentimos bien fumando ni siquiera en nuestra propia casa. Como sea, ella estaba. Lo importante no era el acto de encender un cigarrillo, lo que realmente valía la pena era saber que a donde sea que mire, sus ojos estarían brillando. Hay algo que extraño de eso. O tal vez, extrañe tenerla cerca.
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